Servir con Fe y Esperanza
En la Congregación de Santa Cruz, nuestra misión es vivir y compartir el Evangelio de Jesucristo a través del servicio, la educación, la vida comunitaria, la oración y la evangelización, especialmente entre los más necesitados. Como hermanos y sacerdotes, formamos una sola familia religiosa fundada por el Beato Basilio Moreau en 1837, con el propósito de ser educadores en la fe y portadores de esperanza.En la Congregación de Santa Cruz, nuestra misión es vivir y compartir el Evangelio de Jesucristo a través del servicio, la educación, la vida comunitaria, la oración y la evangelización, especialmente entre los más necesitados. Como hermanos y sacerdotes, formamos una sola familia religiosa fundada por el Beato Basilio Moreau en 1837, con el propósito de ser educadores en la fe y portadores de esperanza.
Educadores en la fe
Siguiendo los votos de pobreza, castidad y obediencia, nuestros sacerdotes y hermanos dedican su vida al anuncio del Reino de Dios, animados por la certeza de que la fe transforma las realidades humanas. Los sacerdotes se enfocan en el ministerio sacramental y pastoral, mientras que los hermanos desempeñan un papel clave en la educación, el trabajo social y el acompañamiento comunitario. Juntos, somos enviados a donde el Evangelio más nos necesita.
Hoy, más de 1,300 religiosos de Santa Cruz viven y sirven en 18 países del mundo, buscando formar comunidades vivas de fe, justicia y solidaridad.
Ave Crux, Spes Única – La cruz, nuestra única esperanza
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En la Congregación de Santa Cruz, la cruz no es símbolo de derrota, sino de esperanza. En un mundo herido por la injusticia y el sufrimiento, la cruz representa el amor de Dios que entra en la realidad humana y la transforma desde dentro. A través del sacrificio de Jesús, reconocemos que el dolor no tiene la última palabra, sino que puede ser fuente de redención, sanación y nueva vida.
Por eso, como familia religiosa, estamos llamados a ser portadores de esa esperanza. Acompañamos a las personas en medio de sus desafíos, mostrando que Dios no es indiferente, sino cercano, que su presencia se hace visible especialmente en quienes sufren.
El símbolo de la Cruz y las Anclas
El escudo de la Congregación —compuesto por una cruz y dos anclas— refleja nuestra identidad espiritual:
La cruz nos recuerda el sacrificio redentor de Cristo y su amor sin condiciones.
Las anclas son símbolo de esperanza firme y confianza en Dios, aún en medio de las tormentas.
Este símbolo nos impulsa a vivir con fe profunda y esperanza activa, manteniéndonos firmes en nuestra vocación aun en las pruebas.
Portadores de esperanza
Como Congregación, creemos que la esperanza no es una ilusión, sino una fuerza viva que se cultiva en comunidad, a través del testimonio, la entrega generosa y la confianza en la Providencia. Nuestra misión es acompañar, educar, servir y anunciar la Buena Nueva, sabiendo que la cruz es camino de vida y transformación.