La confianza en la Divina Providencia que nos hace dependientes de Dios en todo.- La compasión que participa en la vida y el sufrimiento de los demás.
- La valentía que arriesga todo para el Reino de Dios.
- El celo que enciende el corazón y la audacia de hacer nuevas todas las cosas, para que “Cristo sea conocido, amado y servido”.
- La competencia que marca todos los aspectos de nuestro ministerio.
- La promoción de la justicia y la preocupación por los pobres.
- La cercanía a la gente que servimos y con la cual trabajamos.
- La vida en común que muestra al mundo que es posible vivir el ideal de la comunidad cristiana.
